Luego de perder el oro a mano del imperio español, los Wounaan Nomam, encontraron en monedas de plata acuñadas por los ibéricos, la materia prima para elaborar sus propias joyas. En medio de la paradójica relación este pequeño grupo rivereño del actual Chocó colombiano, elaboró piezas accesorias y rituales acudiendo a las antiguas técnicas orfebres con las que manipulaban el oro. Al paso de los siglos y el estallido del conflicto interno que vivió Colombia como reflejo de la guerra fría, una familia Wounaan debe refugiarse en la ciudad de Cali huyendo de una guerra de guerrillas establecida en su territorio. La llegada a la ciudad significa no sólo la pérdida de insumos y herramientas sino también las posibilidades de continuar su práctica de joyería. Mauricio Barqueño es un orfebre de la comunidad Wounaan Nonam heredero de esta tradición, en la actualidad  vive en Cali con su familia en calidad de desplazado. Junto a Mauricio he emprendido un proyecto para recuperar esta práctica ancestral partiendo de la consecución de materiales y herramientas para la realización de una serie de joyas.
Guillermina y Candelario son un par de traviesos e ingeniosos hermanos que viven en una hermosa playa y que con su capacidad de soñar y fantasear, transforman cada día en una increíble aventura en compañía de sus abuelos, que con su gran sabiduría siempre encuentran la manera de ayudarles a  comprender el mundo, inculcandoles amor y respeto por la naturaleza y  los seres que la habitan, así como un profundo gusto musical, que llena de alegría cada momento en familia.
Los animales marinos, tienen el derecho de disfrutar de su hábitat, pero las artes de pesca abandonadas por las grandes pesqueras matan a millones de animales marinos cada año. Las “redes fantasmas”, son los equipos de pesca abandonados, perdidos o descartados y son los causantes de adicionar al océano alrededor de 640.000 toneladas de basura cada año, culpables de la mutilación y asesinato de millones de animales marinos, entre los que tenemos ballenas, tortugas, focas entre otros en peligro de extinción. Liliana Arango, utiliza su habilidad como instructora de buceo de la CMAS, para rescatar las redes de pesca abandonadas en la zona de riscales del municipio de Nuquí en el Chocó biogeográfico en el Pacífico de Colombia. Apoyada de la comunidad emprende una aventura submarina arriesgándose con su equipo de colaboradores para poder limpiar la zona de Guachalito de las mortales redes fantasmas.
Florentino Cuero, un pescador artesanal de 73 años y algunos de sus colegas que viven en la costa del Pacífico de Colombia, nos cuentan todo sobre su actividad pesquera, de la cual dependen para su alimentación, ingresos y empleo. Para ellos, la pesca artesanal no sólo es su principal actividad económica, sino que también forma parte de su identidad cultural y de la forma en que interactúan estrechamente con la naturaleza. Este es un “viaje” a través de las vidas de estos pescadores, sus elecciones, sus sueños y los numerosos desafíos diarios que enfrentan para seguir llevando a cabo su actividad pesquera, arriesgando incluso sus propias vidas.
Una viajera retorna al origen de sus raíces en la búsqueda de sí misma, un viaje espiritual por el territorio del pueblo Yanakuna, situado en la corona del macizo Colombiano. El guía que decide llevarla a los lugares sagrados, deja en aquella viajera la sabiduría que aliviará su alma.
Una vez al año, las playas del municipio de Acandí, en el Chocó, reciben a una ‘gigante’ de las aguas; La especie de tortuga marina más grande del planeta: La Caná. Allí llega a poner sus huevos; se niega a extinguirse y desaparecer del listado de especies marinas existentes, pero no la tiene fácil. La Caná lucha contra dos poderosos enemigos que la ponen en grave peligro: la contaminación de las aguas y la minería ilegal. Sin embargo, con la firme convicción de salvar a este imponente animal, que llega a medir hasta 2mt de longitud, un grupo de acandileros sale noche a noche durante los meses de marzo y abril, a recibir a las pocas Canás que buscan un espacio para desovar. Su función es preservar los huevos, con la esperanza de salvar una especie, tan propia de Acandí, como ellos.

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